Ahí va ... (es un tanto largo, pero igual no ví a nadie pidiéndome que redondee.....)
Abrazo
Nudel
Es para mí un enorme honor poder representar hoy frente ustedes a la Promoción del EMBA viernes 2009 del IAE, y que es además un privilegio el poder verlos a todos, parado desde aquí. Tengo que confesar que la imagen es increíble y que será un recuerdo que llevaré conmigo para siempre.
Hoy me toca ser el canal para transmitirles en unos pocos minutos, no
MIS reflexiones (algunas de las cuales ya fueron expuestas hace instantes por Fernando y Federico), sino las de la gran mayoría de quienes conformamos esta promoción.
Tengo la suerte de no ser yo quien haya generado el contenido de este discurso, sino de solo haber podido compilar y darle estructura a las palabras e ideas de todos nosotros.
Si en algo coincidimos el 100% de estas 53 personas que represento, es precisamente en que las preguntas que nos empujan a reflexionar en relación al EMBA, se resumen en solo cuatro (dos de las cuales tienen el copyright de Guillermo Perkins).
Qué vinimos a buscar?
Con qué nos encontramos?
Qué nos llevamos?
Qué somos capaces de devolver?
Qué vinimos a buscar?
De alguna u otra forma, todos coincidimos en que vinimos a buscar:
Esforzarnos una vez más
Aprendizaje
Conocimiento
Herramientas
Experiencia
Apalancar nuestro currículum
Contactos
Con qué nos encontramos?
Aterrizamos en un simulador. Vivimos una experiencia única e inolvidable. El programa nos transformó. Nos cambió. Muchos maduramos. Nos descubrimos. Ganamos confianza en nosotros mismos. Aprendimos a mirar las cosas en profundidad y de otra manera, más amplia, desde el balcón y hasta con más sentido del humor. Aprendimos a manejar los silencios. A relacionarnos mejor con las personas. A valorar a quienes nos dieron soporte incondicional, aquellos que nos esperaron con sonrisas y que hoy nos acompañan aquí: nuestras familias y nuestras relaciones más cercanas.
Tal como nos lo adelantara uno de uds., pasamos por un largo pasillo dentro del cual llovía: algunas gotas nos mojaron, otras no, algunas nos mojaron muy poco y otras se nos quedaron pegadas al cuerpo para siempre. Los responsables de habernos salpicado están sentados entre todos uds. Muchos de ellos, profesores, resultaron inspiradores. Por su entrega, por su preparación y por su soporte dentro y fuera del aula para enseñar y transmitir lo que saben y lo que sienten, cada uno con su estilo y pasión propios.
Siendo que caso el 50% de los que conformamos esta promoción somos ingenieros, lamentablemente para algunos de uds. a esta altura de la noche, se hace necesario el uso de las estadísticas…
Lo interesante de estas cifras es que no tienen que ver con cuestiones duras como estados contables o control estadístico de procesos, sino que están asociadas con cosas tan genéricas como la vida misma:
Mientras en Argentina y en el mundo pasaban innumerables cantidades de cosas, nosotros teníamos el lujo de poder analizar ese contexto en particular rodeados de excelentes profesores y en medio de una gran diversidad de nacionalidades (nueve, para ser más precisos) y culturas, a la vez que para lograrlo, nos financiábamos con sueño, familia y trabajo.
Mientras tanto:
Conformamos 8 equipos
Discutimos en 171 bloques distintos
estudiamos en 512 reuniones de equipo
preparamos: 224 casos
pasamos por 5 semanas intensivas
nos evaluaron con quizes, learning papers, trabajos en grupo, presentaciones, exposiciones y planes de negocios,
aprendimos de más de 35 profesores y 53 colegas
nos asistieron 3 secretarias en forma consecutiva
escribimos 209 artículos en “El Simulador”
celebramos 2 casamientos y 1 compromiso
festejamos 10 nacimientos
contabilizamos 7 embarazos
atravesamos por 11 decisiones de cambios laborales
jugamos (jugaron) más de 35 partidos de fútbol
debatimos en foros de ética, charlas extracurriculares, actividades de integración con nuestros cónyuges y reuniones de familia
disfrutamos de 2 actividades de outdoor
nos reunimos en un sinnúmero de asados, brindis, comidas y fiestas de fin de año, y finalmente
53 personas lográbamos mantenernos unidos dentro de un círculo de 50cm y conseguíamos generar 1 mística, la del EMBA viernes 2009.
Que nos llevamos?
Modelos, conceptos, descubrimiento de otras industrias, mayor y mejor visión de los negocios, apertura mental, mayor capacidad de análisis, ser más críticos, nuevos buenos hábitos, más seguridad en nosotros mismos y además: metros cúbicos de papel prolijamente clasificados en carpetas color bordó, kilos de más (para algunos) y menos pelo (para otros). Oídos más fuertes y corazones más abiertos, auto-conocimiento, desarrollo de nuevas competencias, amigos con los que compartimos 2 años que definitivamente marcaron nuestras vidas, relaciones, curiosidad, trabajo en equipo, dudas. Y como corolario, una criatura especial (entre comillas): un blog que nos sirvió (y que nos seguirá sirviendo en el futuro) de espacio de comunicación, expresión, interacción y... critica.
Qué somos capaces de devolver?
Debemos reconocer que somos privilegiados por el hecho de haber recibido esta formación desde lo técnico y esta transformación desde lo humano, lo cual nos compromete en mucha mayor medida con la sociedad y con el país. Desde nuestro rol como directivos, nos debemos “el ser mejores personas”. El “hacer el bien”. Lograr que las personas que somos y que salen de sus casas para ir a trabajar, sean devueltas por sus trabajos, siendo a la vez mejores personas al llegar de nuevo a sus casas. Habiendo liderado a través del ejemplo, logrando proyectar “ese bien” en nuestros hijos y en el resto de la gente.
Hace poco una gran persona me hizo recordar que tanto en castellano como en inglés, en el único lugar en el cual éxito viene antes que trabajo es en el diccionario, con lo cual está más que claro que este viaje recién comienza…
Cada vez que durante el programa un profesor finalizaba su ciclo de bloques con alguna última reflexión, el aula entera estallaba en un aplauso cerrado. Es en relación a esto último que me gustaría tomar prestadas unas palabras escritas hace solo unas semanas por una periodista de La Nación (Teresa Batallanez), acerca del “sentido del aplauso”.
El aplauso es un recurso para transmitir nuestra emoción a otro. Muchas veces resulta de la admiración que nos provoca algo que escuchamos, vemos, sentimos. Y tiene un carácter de premiación, de retribución a algún tipo de talento ajeno. Podría decirse que es un acto generoso, de entrega al otro, aunque en muchos casos es simplemente un acto de justicia, es hacer lo correcto, dar lo que corresponde.
Es muy importante no dejar de aplaudir cada vez que percibamos que es nuestro deber destacar algo. Y sin ponernos colorados, porque el aplauso justo, jamás es desubicado. Hace falta un aplauso más frecuente y ruidoso para dar un sí grande a lo que coincide con nuestros juicios más hondos, con nuestros valores o con nuestras emociones. Con el aplauso participamos, nos comprometemos. No sólo aplaudir un discurso, un gran concierto, una idea brillante, una obra grandiosa o los primeros pasos de un hijo. También ponerse de pie y aplaudir cuando un compañero valioso se va del trabajo, cuando un mozo despliega toda su amabilidad y discreta simpatía para complacernos o cuando una empleada pública hace más de lo esperado para solucionarnos un problema…
Y cada tanto, y siempre que sea merecido, conviene un gran aplauso a uno mismo que sirva para traducir un orgulloso "¡bien hecho!".
Este es mi aplauso para todos uds.
Gracias por estar ahí.
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