martes, 27 de octubre de 2009

Salud a los compañeros



por Gustavo Durini

Quería transmitirles cómo impactó el EMBA en mí, especialmente, mis compañeros de curso. Estoy sentado frente a la computadora, intentando encontrar las palabras para compartir con ustedes el cambio que provocó en mi el EMBA, y su ingrediente más importante, mis compañeros. Empecé a cursar hacia principios del 2008, en la creencia de que en el transcurso de los próximos 2 años, sólo agregaría un par de conocimientos en mi haber y un título más, pero que ello no modificaría en nada mi profesión de abogado; mucho menos mi personalidad.

Hasta ese momento pensé que no sólo tenía una carrera encauzada, sino que ella seguiría su curso natural. Trabajé siempre en estudios con determinado perfil. Empecé desde abajo como pasante, luego avancé a abogado junior, abogado semi senior, abogado senior, aspirando a alcanzar algún día la calidad de socio B y luego de socio A.

Sin embargo, hacia fines del año pasado esa idea lineal ya no me cerró; quería más. Por primera vez sentí que esa carrera, más específicamente, el derecho me quedaba chico. Por qué? Me di cuenta que a esa pasión que tengo por mi profesión le podía agregar mucho más.
Fundamentalmente, quien provocó ese cambio en mí no fue sólo el EMBA y sus excelentes profesores sino también el aporte intelectual y humano de cada uno de ustedes, muchos de los cuales hoy considero “grandes amigos” y por esa razón estoy escribiendo.

Lo primero que tengo para decirles es que sólo Dios sabe cuánto he estudiado a lo largo de mi vida, por lo que he tenido la suerte de recolectar un par de amigos en cada etapa. Pero debo decir que pocos, como ustedes, han impactado tanto en mí; particularmente, en mi profesión y en mi persona.

Al pensar el porqué, se me ocurren muchas razones, entre otras, que frente a la presión recibida –todos sabemos lo que fue especialmente, el tristemente recordado primer trimestre-, donde casi cuelgo los botines la noche antes de dar el examen de costos, pero que con la ayuda de mis nobles compañeros de equipo pude pasar, por ello no puedo dejar de agradecer a Oscar, Diego, Pau, el Negro, Fede y Drauli –especialmente éste último que tanto me ayudo en finanzas- los que buscando siempre de la forma más humilde y con la paciencia más infinita compartieron sus experiencias personales y conocimientos e hicieron que entienda de que se trataban esas extrañas materias duras.
Por otro lado, luego de estudiar años en universidades de derecho con todas sus cualidades y miserias -especialmente tras haber adquirido esa particular forma de ser de los abogados con su leve tendencia a creer que sabemos todo-, entre ustedes, encontré simplicidad, humildad y predisposición para aprender, crecer y superarse, sin importar el cargo, rango o profesión, lo que me dejó profundamente maravillado y sólo me llevó a la reflexión.
Como seguramente le ocurrió a todos ustedes, a lo largo de estos dos años, personalmente tuve la suerte de conocer a la mayoría de ustedes, algunos más que otros, pero debo concluir que en todos encontré personas fantásticas y sorprendentes, mucho más de lo que a simple vista parecían; aún de los más callados o de los más distintos aprendí.
Es por ello, que en pocos lugares de estudio la pasé tan bien como acá. Y eso que luego de estudiar en Inglaterra, allá por el 2000, había pensado que después de esa experiencia, que incluyó no sólo estudio, sino la suerte de ir de pub en pub, de joda en los mejores lugares de Londres, rodeado de estudiantes de las más diversas nacionalidades y culturas -chilenos (ninguno como Felipe), brasileros (Patricia, la mejor de todos sus connacionales), italianos, coreanos, japoneses, rusos y libios, este último, obviamente, pariente de Kadafi-, ello sería insuperable. Definitivamente la vida siempre nos sorprende.

Por ello quiero agradecerles a todos el tiempo que pasé con ustedes, todo lo que supieron ofrecer de sí, y particularmente espero, que estos últimos meses que quedan sean aún mejores.

Y claro está, que una vez que festejemos el 12 de diciembre de 2009 en la entrega de diplomas, como se solía decir al finalizar el viaje de egresados, “que esto no decaiga vieja”, y que sigamos siendo no sólo ex compañeros del EMBA 2008-2009, sino también “amigos” y sepamos apoyarnos en grupo para seguir creciendo.

Por otro lado, todo esto me deja una reflexión y que la quiero compartir. Muchachos, tuvimos la suerte de poder estudiar y aprender, y eso nos genera un deber que debe ser volcado a la sociedad, sin olvidarnos de la enseñanza EMBA, que es, actuar en conjunto o equipo para potenciar los beneficios que podamos dar y darnos.

Todo ello con la esperanza de que en un futuro, todos estemos aún más orgullosos de cada uno de nuestros compañeros y de su conducta, por haber tratado de cambiar las cosas en el lugar que nos toque; más en un país que tanto nos necesita.

A esta altura me gustaría recordar parte de un discurso de Winston Churchill el 4 de junio de 1940 que dijo, algo como esto:

“Tengo una total confianza de que si cada uno cumple su deber, si nada es descuidado y los mejores arreglos son hechos, una vez más nos probaremos a nosotros mismos que somos capaces de defender nuestro hogar (…) y sobrevivir la amenaza de la tiranía”

Lo cual hoy interpreto de dos formas, la primera: luchar contra la tiranía que hoy vivimos que sumerge al país en la miseria y desesperanza y aunque no nos toque personalmente si afecta a millones de compatriotas que sufren todos los días y que si actuamos cada uno desde su lugar en forma correcta, esto se puede revertir; la segunda: es que no importa cuan fuerte sean nuestros oponentes o la injusticia si se lucha sistemáticamente se puede vencer.

También quería recordarles que en ese discurso Churchill terminó diciendo:
“We shall go on to the end, we shall fight in France, we shall fight on the seas and oceans, we shall fight with growing confidence and growing strength in the air, we shall defend our Island, whatever the cost may be, we shall fight on the beaches, we shall fight on the landing grounds, we shall fight in the fields and in the streets, we shall fight in the hills; we shall never surrender"

Por mi parte, “amigos”, ya finalizando el EMBA y terminando con mi relato, quiero transmitirles dos lecciones que creo haber aprendido a lo largo de mi vida, y que el EMBA y ustedes sólo me confirmaron: la primera es que todo lo que nos propongamos es posible –pude pasar costos y sacar un wacc, TIR, VAN y demás y la segunda es a nunca rendirse no importa cuantas veces uno se caiga.

Y como una vez dijo alguien por ahí: no tengo nada que ofrecer más que sangre, trabajo duro, lágrimas y sudor.

Salud!

"EN LA CUENTA REGRESIVA"

© EL SIMULADOR, 2009

4 comentarios:

Mauricio dijo...

Durini, excelente reflexión. Me gustó la parte de "Solo Dios sabe cuanto he estudiado...". Es verdad: solo Dios sabe.... ;-) Abrazo!

Fachi dijo...

Muy lindo Gus. Consulta: cuando decís "...pero debo concluir que en todos encontré personas fantásticas y sorprendentes, mucho más de lo que a simple vista parecían"... Quisiste decir que a pesar de sus caras de marmotas, resultaron ser buenos pibes?

Dedo dijo...

Gus,muy buena la reflexion. Espero que no hayas hecho "copy" y "paste" del trabajo de A.Willi. Te cuento que pasamos a la semifinal en NAVES. Llamame!!! (perdon por usar este medio pero no me contesta por otros).

Fercha - Fernando Pedernera dijo...

Muy buena tú refexión. Gracias Gus.